Declaración de principios de Benedicto XVI

El pontificado de Benedicto XVI puede resultar sorprendente y su primera encíclica, el documento que se considera la declaración programática de un papado, es un buen principio. "Deus Caritas est" nos remite a los principios esenciales del cristianismo mismo: "Dios es amor y el mejor reflejo es el amor al prójimo". Habrá quien piense que se trata de obviedades. Nada más lejos de la realidad cotidiana, en la que la religión se ha convertido en arma arrojadiza y, en algunos casos, en ideología de muerte y destrucción de los infieles. E incluso en nuestro crispado país puede resultar una excelente medicina el reconsiderar todo a la luz de un nuevo enfoque propiciado por el Santo Padre. Sin duda alguna, los principios de la carta de Joseph Ratzinger pueden ser esenciales para reconciliarnos con el ser humano y volver a creer en sus posibilidades, eso sí, siempre desde la humildad, pero confiando en las enormes posibilidades de hacer el bien que tiene cada persona. Es una línea argumental que no sólo es válida para la colectividad, es un mensaje que, como el de Jesús, se dirige al individuo y le convierte en protagonista de esa extraordinaria revolución aún pendiente. Las diferencias con su predecesor en la Cátedra de San Pedro son evidentes, pero se trata de figuras complementarias. El Papa, un teólogo de una gran capacidad intelectual, nos recuerda algo básico que no debiéramos olvidar los creyentes. Y la Iglesia, como tal, tiene que seguir en la senda de la ayuda a los más desfavorecidos. Desde Mallorca, decenas de personas, misioneros y misioneras, han ejercido su labor en lejanos países, en un claro ejemplo de lo que es el amor hacia el prójimo. Pero también en las Islas, en la realidad de cada día tenemos ejemplos de hombres y mujeres de Iglesia que ofrecen su tiempo y su esfuerzo para garantizar un presente más digno a los desheredados de la Tierra. Ese camino y el de batallar en el día a día por el bien común son fundamentales en la aplicación práctica del amor a Dios y a los demás en el que se basa el mensaje papal.
Antoni Martín

