Con la mente puesta en Cuba

A falta de unas horas para el debate entre los dos principales candidatos a la presidencia del Gobierno de España, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero y el conservador Mariano Rajoy, Cuba ha vivido el traspaso de poderes del 'gran dictador' a su hermano, como si del símil de perpetuación de una monarquía absolutista se tratara. De Fidel a Raúl, pero sin cambios, sin aperturas, sin aspavientos. La 'revolución' continúa. Es un lenguaje absolutamente anacrónico. No hay revolución sin libertad y no hay libertad sin democracia. Todas las demás fórmulas que quieran vendernos son pura y simplemente totalitarias, dictatoriales, meras reminiscencias de lo más execrable del siglo XX.
Cuando hoy contemple en la pequeña pantalla como dos aspirantes a gobernar un país debatan sus diferentes y discrepantes ideas sabiendo que, al final, la decisión de quién se va a sentar en el sillón del palacio de La Moncloa la tendrá la mayoría del pueblo español, pensaré en Cuba, en sus ciudadanos hermanos nuestros que padecen y sufren el recorte de sus libertades individuales y colectivas.
Y, desde este bello rincón mediterráneo, recordaré todo lo que fuimos en el pasado, lo que tenemos hoy y analizaré lo que está por venir. Y aunque uno sea y pueda ser muy crítico con el Gobierno que le ha tocado en suerte, es un Ejecutivo salido de la decisión soberana de las urnas y del libre ejercicio del voto de millones de ciudadanos de un país que, afortunadamente, goza de democracia desde hace unos treinta años.
Antoni Martín

