Los deberes económicos de ZP

Es evidente que podría asegurar que ya lo advertimos hace meses. La realidad es la que es, pese a que queramos disfrazarla de otra cosa. Vivir en Babia no es lo mejor cuando lo que tenemos encima es una crisis galopante ante la que lo único que hemos hecho hasta ahora ha sido cerrar los ojos. Y es que es evidente que cuando el gigante norteamericano estornuda, los cimientos de este viejo país llamado España se resquebrajan y muestran preocupantes grietas.
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, hubiera hecho muy bien si hubiera permutado el descanso vacacional en Doñana por los deberes de mejorar las condiciones en las que afrontar la recesión que nos ha invadido como quien no quiere la cosa. Pero claro, las dos tardes de Miguel Sebastián no parecen haber sido suficientes para que el inquilino de Moncloa se apercibiera de que la tozuda economía no mejora si no se hace algo. Y, si bien es verdad que siempre le podremos echar la culpa a Bush, la guerra de Irak o el hundimiento del Prestige, no parece que los ciudadanos se conformen con tales explicaciones. Y mucho menos si lo que está en juego es poder comer cada día o poder pagar la hipoteca sin que ello suponga tener que vender un riñón a precio de saldo.
Claro que es Semana Santa y los políticos desaparecen. No así los problemas. Y es que como las cosas permanezcan torcidas y torciéndose no nos va a quedar otra que rezar y mucho. Al menos las fechas son propicias para esto último. Que Dios nos oiga.
Antoni Martín

