La cruzada contra la Iglesia

Los medios afines al Gobierno de Rodríguez Zapatero persisten en su peculiar cruzada contra la Iglesia católica y buscan debajo de las piedras asuntos que puedan complicar la vida a la jerarquía u otros que puedan cuestionar la veracidad de la historia que dio pie al nacimiento del cristianismo. Si de apóstatas hablábamos hace unos días, ahora el diario de cabecera de los socialistas, convertido en oficina de portavocía del palacio de La Moncloa y muy alejado de aquel diario independiente que fue en la Transición, destaca en su portada que existen centenares de reclamaciones de profesores de religión a los obispos por los trienios impagados. Resalten ustedes la palabra centenares, que dadas las dimensiones de nuestra querida España, es una cifra cuando menos escasa. Y no es que no haya que tener en cuenta las reivindicaciones laborales de los docentes, sólo faltaría. Están en su derecho. Lo que es cuestionable es la política de destacar en la portada de un diario de difusión nacional un caso que, en cualquier otra circunstancia, sólo iría en páginas interiores y sin más alardes.
Pero se trata de buscar las pulgas a la Iglesia y parece que todo vale. Decíamos que es el signo de los tiempos. No se lleva ser católico, no se lleva la espiritualidad, no se lleva la moral estricta, no se lleva más que lo que es acorde con el pensamiento 'políticamente correcto' próximo a la línea ideológica del partido en el poder. Eso suena bastante mal. Pero no debemos olvidar que la Iglesia con mayúsculas, la que integramos todos los creyentes, ha sobrevivido a las peores épocas de persecución, ha sobrevivido a los peores defectos de algunos de sus miembros, ha sobrevivido a los embates de muchos poderosos que han querido acabar con ella. Y es que, pese a quien le pese, ya lo escribió San Mateo en su Evangelio. Dijo Jesús en el momento de la despedida, justo antes de ascender a los cielos: "Yo estaré con vosotros por siempre, hasta el final de todos los tiempos". Así sea.
Antoni Martín

