Defensa, Chacón y el nuevo Gobierno

Las filtraciones hacen que lo que debió saberse hoy tras la promesa o juramento del cargo ante el Rey de José Luis Rodríguez Zapatero, se adelantara unas horas. Y es que sobre la composición del nuevo Gobierno levantó en la tarde del viernes la liebre ’El País’, cosa que, por cierto, los ciudadanos agradecemos. Por lo menos nos alivia la tensión de una espera de horas que nos tenía en ascuas. Y es que casi preocupaba tanto eso como la subida del precio del gas natural doméstico.
De todas las decisiones, sorprende la de destinar al Ministerio de Defensa a Carme Chacón, hasta ahora ministra de Vivienda, con resultados no demasiado refulgentes en su gestión. El hecho de que una mujer acceda por vez primera a esta cartera es bueno, pero no sé si el perfil de la política catalana, redomada opositora al militarismo, catalanista a ultranza, sin ninguna actuación en defensa de los símbolos nacionales en su tierra, cuadra mucho con lo que son las Fuerzas Armadas y con las misiones que tienen encomendadas.
Tampoco me parece razonable la continuidad de Magdalena Alvarez al frente de Fomento. Con la que lió con las Cercanías en Cataluña, con el conflicto con el Prat, con el desprecio constante a las necesidades de Balears en materia de insularidad y transporte aéreo, habría que habérsela devuelto empaquetada a Manuel Chaves.
Me alegro, por otro lado, de la continuidad de Elena Espinosa y de que Agricultura, su Ministerio, se vea ampliado con Medio Ambiente. Ha demostrado ser una mujer capaz. No ha salido mucho en los medios, pero ha trabajado de lo lindo.
Y con respecto al núcleo llamado duro, es lógico que Zapatero lo mantenga. A excepción de Mariano Fernández Bermejo, un quintacolumnista de la izquierda que es un ariete no preciso en un momento en el que se habla de consensos y acuerdos, que, por otra parte, va a necesitar un día sí y otro también, el renovado presidente del Ejecutivo.
Lo de que Solbes continúe en Economía no sé si es bueno, visto lo visto y ante las incertidumbres que se ciernen sobre las cuentas domésticas de los ciudadanos. Va a tener que tirar, no ya de consensos, sino de una extraordinaria imaginación.
En cuanto a los nuevos, bueno será que esperemos a ver ya que sólo transcurrido un tiempo será posible evaluar sus capacidades de gestión al frente de las carteras que les han sido encomendadas.
Y por lo que respecta al PP, de ese tema y de sus cuitas internas hablaremos otro día, que el asunto da para mucho más que un simple par de líneas y no es asunto menor. Del futuro del principal partido de la oposición depende que exista una posible alternancia en el poder, asunto imprescindible en una democracia moderna.
Antoni Martín

